El cuerpo es mudo, el cuerpo es carne: poemas donde el cuerpo encuentra su voz y el deseo un lenguaje
- Bonsai de Papel Ediciones
- 1 mar
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 2 mar
Editorial Bonsai de Papel Ediciones presentó el pasado 4 de septiembre de 2025, en la Biblioteca de las Mujeres, el libro El cuerpo es mudo, el cuerpo es carne, una antología poética que reúne las voces de 17 poetas de Chile y México en un bello ejercicio literario colectivo.
El título del libro hace referencia directamente a una célebre frase de Anne Sexton —“El cuerpo es mudo, el cuerpo es carne”—, condensando una poética que entiende el cuerpo como materia viva, lenguaje silenciado y, al mismo tiempo, espacio de revelación. Desde ese punto de partida, la antología propone una escritura que otorga palabra a aquello que históricamente ha sido callado, proponiendo un recorrido por versos que exploran el cuerpo como territorio de expresión.

A través de diversas voces poéticas, las autoras reflexionan sobre la libre sexualidad, las fantasías y los deseos, desafiando silencios históricos y ampliando los márgenes desde los cuales se ha escrito —y leído— el cuerpo femenino en la poesía contemporánea.
La antología se construye así como un espacio de encuentro entre generaciones y miradas, uniendo a creadoras en torno a una poética sobre el cuerpo que es, al mismo tiempo, personal y colectiva.
El lanzamiento en la Biblioteca de las Mujeres reforzó el carácter simbólico del proyecto: un libro escrito por mujeres, presentado en un espacio dedicado a preservar y difundir voces de mujeres en torno a la escritura.
En el contexto actual, donde las discusiones en torno al cuerpo, el deseo y la sexualidad continúan siendo espacios de disputa simbólica, escribir desde una voz femenina adquiere múltiples capas de sentido. Para las autoras reunidas en esta antología, escribir el deseo no es sólo una exploración íntima, sino también una forma de situarse en el presente y preguntarse qué implica hoy hablar desde una experiencia históricamente silenciada.
Conversamos con nuestras autoras que responden a distintas interrogantes en torno a la participación en nuestra primera antología poética.
¿Qué significa escribir sobre el deseo desde una voz de mujer?
Ángela Henríquez Ferrari: “Significa poder encontrar y compartir las respuestas que debimos tener a las preguntas que nos hacíamos cuando éramos adolescentes. Quizás así, pueda generarse un aporte a las jóvenes de hoy”.
Paola Inostroza: “Significa oportunidad, oportunidad para expresar, comunicar y empoderar. Durante siglos el placer femenino ha sido condenado y censurado. Hoy tenemos la posibilidad de representar el género desde la reivindicación, alzando nuestras voces y exponiendo aquello que por años se nos ha negado. Escribir desde esa perspectiva ha sido liberador. Por un instante, hay que dejar atrás, las culpas y los juicios para dejar fluir con naturalidad, las vivencias y pulsiones sexuales sin temores ni tapujos.”

¿Cómo se construye la voz poética femenina en diálogo con el momento cultural y político que habitamos?
Edilpiaf: “La palabra como arma y resistencia es omnipresente en el cuerpo-voz territorio que acompaña mi prosa poética. Dentro del contexto, lo (des)visto, lo transformo activamente, lo honro y lo libero. Esta voz es un transmisor para canalizar y reclamar por mi voz y la de tantas mujeres doblegadas a lo largo de la historia.”
Raisa Morros: “La voz poética femenina se construye desde una contradicción viva, como quizás nacen las rimas. De manera íntima y pública, suave y política. Nace del cuerpo pero exhala historia; susurra, y al mismo tiempo denuncia. Habita sin pedir permiso: interrumpe , cuestiona y se reescribe desde la sensibilidad más cruda. Legisla el lenguaje, y en los tiempos que habitamos, hace del silencio una grieta sonora y de la fragilidad, una orquesta de poder.”
En torno a la sexualidad femenina, las autoras reflexionan sobre si escribir acerca del cuerpo y el placer constituye un gesto de resistencia frente a los discursos normativos que han intentado regularlos, y de qué manera la escritura se transforma en un espacio de reapropiación. En ese tránsito creativo, el cuerpo aparece no sólo como tema, sino como origen del lenguaje:
¿En qué momento la experiencia corporal se vuelve palabra?
Rey Rebis: “A medida que se coleccionan conceptos y palabras, es algo muy abstracto, en la mente uno puede tener una sopa de letras pero nada tangible. El preciso instante en el que la palabra se convierte en experiencia corporal es cuando deja una huella en la memoria, en el cuerpo, alma y corazón. Pero en el momento de la acción, de materializar en un papel con lápiz eso tan efímero, es cuando toma una forma más clara y definida.”
¿Cómo se traduce lo vivido en materia poética?
Janima: “Trato de traer todo a la dimensión de las palabras: lecturas propias de los contextos sociales o esos sentires profundos que cuesta identificar en el océano de imágenes mentales. Traduzco lo vivido en materia poética, como una experiencia personal de alivio infinito para mi existencia en la rueda de la vida.”
Rosa Ferreira: “Traduzco mis experiencias desde y con el cuerpo; mis poemas dan testimonio de cómo me hábito y buscan expresar la intensidad de mi sentir. Traducir mi experiencia es permitir que mi cuerpo sea escuchado y que la palabra se convierta en el registro del encuentro conmigo misma. Mientras describo momentos de presencia, reencarno mis vivencias, volver a sentirlas me permite tomar consciencia; surgen preguntas y también respuestas. Solo procuro que mi cuerpo hable con total libertad.”

El carácter colectivo de esta antología abre, además, una dimensión que trasciende lo individual. Pensar el cuerpo y el deseo desde una multiplicidad de voces permite ampliar la reflexión y complejizarla:
¿Qué dimensiones del cuerpo y el deseo emergen al ser abordadas desde una perspectiva coral?
Magdalena Cueto: “Me parece que cada poeta en la antología propone una forma distinta de habitar el cuerpo y el deseo, mostrando su complejidad y su imposibilidad de ser reducidos a una sola voz o significado.
Creo que es ahí donde radica la belleza de la antología; en la convivencia de miradas diversas sobre lo que significa ser mujer hoy, con cuerpos, deseos y experiencias que no buscan encajar en una sola definición.”
¿Qué nuevos sentidos aparecen cuando las experiencias del cuerpo se leen en relación con otras voces dentro de un libro colectivo?
Michelle Parra: “Creo que emerge una resonancia, un eco, una tensión, una suerte de coro que amplifica y a la vez equipara voces en una voz, convirtiéndola en una constelación de experiencias. Hay un sentido político, el cuerpo se politiza de otra manera, no como consigna sino del modo de un registro sensible. Lo que en un poema puede leerse como herida, deseo o silencio, en el conjunto se transforma en pregunta colectiva, en memoria común, en lenguaje que circula. También siento que hay un sentido de pertenencia porque este lenguaje es una forma de pensamiento encarnado, que habla desde lo que nos atraviesa tanto individualmente pero, sobre todo, estructuralmente como género.”
Al mismo tiempo, las autoras se detienen en las tensiones que atraviesan la escritura poética: la distancia —o cercanía— entre lo íntimo del cuerpo y su exposición en el poema, entre lo privado y lo público.
¿Qué sucede cuando una experiencia personal del cuerpo se convierte en un poema que se comparte con otras personas?
Mila Poética: “Compartir un poema nacido del cuerpo; de un latido, un abrazo, una marca o una herida, no es sólo hablar de ti: es abrir una puerta a que quienes te leen conecten con sus propios recuerdos y emociones a través de tus versos, se despierta en ellos una comprensión amorosa de lo que significa habitar un cuerpo y sentirlo.”
Eugine de Anda: “Pienso, que el poema transmuta la experiencia y que el lector puede reconocerse en ella o encontrar una nueva perspectiva.”

Finalmente, el libro se piensa en relación con una tradición más amplia. Las autoras se preguntan si esta antología dialoga con una genealogía de poesía escrita por mujeres. En ese sentido, surgen unas últimas preguntas que atraviesan todo el proyecto:
¿Puede la palabra poética seguir habilitando espacios donde el cuerpo, el deseo y la sexualidad se nombren sin culpa ni silencio?
Nina Paz: “La palabra poética puede decir lo que no siempre logra pronunciarse. En ella, el deseo, el cuerpo y lo erótico irrumpen en metáforas, ambigüedades o desbordes. Pero lejos de constituir un espacio inocente de libertad, la poesía también es territorio de disputa, atravesado por normas, silencios y censuras, como lo han sido el cuerpo y el deseo, particularmente el femenino. Sin embargo, los espacios de encuentro como esta antología, permiten que la palabra poética se exprese sin culpas ni silencios...”
¿Puede esta antología poética abrir conversaciones que aún siguen siendo difíciles?
Miren Larramendi: “El cuerpo es mudo el cuerpo es carne abre conversaciones difíciles porque habla desde el cuerpo como territorio político y archivo de memoria. Lo que el patriarcado intentó silenciar quedó inscrito en la piel, en los músculos, en el útero, en la garganta. Los poemas no describen esa experiencia: nacen desde ella. En mi caso, la escritura es solo un paso. El poema se origina en lo más íntimo, asciende por el cuerpo y cobra sentido cuando es recitado. Ahí vive. Ahí el cuerpo deja de ser mudo y se convierte en voz. La antología nombra lo que suele guardarse. Y al nombrarlo en voz alta, abre la posibilidad de que otras también hablen.”
Soledad Luna: “Sin duda que sí, nos habla de lo que significa habitar un cuerpo femenino y su deseo. Nos invita a deconstruir la norma de una heterosexualidad obligatoria, el binarismo de género o la subordinación femenina.
Mi cuerpo mudo grita de placer, es una galaxia donde habitar la vida misma, un espacio donde:
"...hacer del amor la trinchera del día..."
" ...zorzales comen de mis pechos..."
"...desnudo mi cuerpo amorfo/enciendo la luz de las velas..."
"...tu lengua de perra letal /fue un pez inofensivo entre mis piernas..."
"...por ti, cada mañana me arrastro/ fuera del vientre del sueño...”
Con esta publicación, Bonsai de Papel Ediciones reafirma su compromiso con la poesía y con entregar propuestas editoriales que promueven la diversidad de voces y la reflexión crítica desde la literatura como un lugar de cuestionamiento.
El cuerpo es mudo, el cuerpo es carne se abre como un espacio de escucha, donde la poesía permite que el cuerpo encuentre su voz y el deseo su lenguaje e invita a una lectura atenta y sensible que permite reconocer en sus versos una experiencia compartida, profundamente humana y contemporánea.



Comentarios